Padre que estás en los cielos

Lobo rosa, Recuerdos

Padre ke estás en los cielos…

Naciste en el 1931, te vio nacer una tierra árida donde la recién parida constitución casi no cambiaba nada, pero el color rojo no parecía molestar tanto, fuiste un niño al que no le sorprendieron las bombas, viviste entre el fuego y los refugios para ti contabas que eran un juego.

Era un tiempo donde las madres no esperaban con el plato en la mesa, ni tan siquiera tenian la certeza de que regresaran para comer, tan niño y ya tan refugiado…

Unos puñados de garbanzos para diez y a comer, de postre, alguna fruta robada de algún huerto.

En Africa le hicieron un hombre de golpe, se enamoró en ese pueblo de la que fue mi madre, siempre juntos, aunque hablabais distinto se supieron entender como nadie y buscaron un futuro lejos de donde nacieron, ¡Os lo agradezco tanto!.

Aita me demostró hace ya mucho que la sonrisa es un serrucho que rompe fronteras, me enseñó que la tristeza se traga mejor compartiéndola, llorando y despues riendo, para devolvernos al niño que un dia perdimos de vista.

Como agradecer que en mis naufragios su palabra fue una tabla en el mar, como explicar que nadie me quiere como el me quería.

Yo pensaba, que si les faltase el aire no podría respirar, pero si puedo y además se lo debo, porque me dieron la vida con la ilusión de que la disfrutase y yo lo voy a intentar por ellos y por mi.

Estoy segura en que cuando vino a llevarle la parca, a la tierra le salieron dos labios para sonreírle, despedirle y agradecerte su paso por ella.

Nunca suena a mucho tiempo, pero es que nunca podré olvidarte.

Deja un comentario