Las sueñidades

Lobo rosa, Recuerdos

Todo el mundo tiene un sueño y cada cual, sueños rotos
sueños cumplidos.
Reina la paz en ese hueco donde se fabrican los anhelos
no hay nubes negras que lo cubran, bailan libres
crecen sanos , los vemos desarrollarse cuando cerramos los ojos.

Algunos se hacen viejos, esperan flotando, sonriendo
observando como otros se realizan, sin presionar,
sin preguntar porqué ellos no.

Vi caer un sueño, hacerse añicos, me brillaron los ojos…
lo que no se olvidó estalló en mil pedazos,
justo cuando parecía que iba a ser real.
Pudo ser una tragedia, pero solo dolió.

El olor de la parca

Pantera feroz, Recuerdos

Cuando la vida huele a muerte la dermis reacciona erizándose
Su olor es distinto a todos los que olí, huele dulce y amargo, sutilmente rancio…
Es de esos aromas que se pegan al final del tabique nasal y en el fondo del paladar, se quedan allí para siempre.
Leves latidos que bombean la sangre cada vez más lento.
La respiración discontinua se entrecorta, ronca el cuerpo, suena desde un lugar muy profundo.
Lo físico se prepara para desgajarse, le mece el sueño separándolo así de lo mental.
El aliento perfuma su espacio más cercano y en extractores violentos o sin ellos se va alejando de lo que fue su parte emocional o espiritual.
Ya solo queda un cuerpo,
Le abandonaron sus recuerdos, sus emociones quedaron en el aire, observando un entorno al que ya no pertenecen.
En la muerte aveces también hay belleza, pero para verla hay que comprenderla y asumirla como algo natural.

Viejencias

Pantera feroz, Recuerdos

espejovenEn esta semana he vivido momentos que me han llevado a reflexionar sobre la vejez.
Calleron en mis ojos lecturas que escribí hace tiempo, he tenido conversaciones al respecto que han revuelto una realidad que no he experimentado en mi, me puse en sus pellejos y he sentido la frustración de una anciana, que en compañía se sentía sola y otr@s como ella tenían un mismo sentir, sus cuerpos estaban en un lugar donde ya les era hostil, la calle ya no era ocio si no obligación, sus casas no eran ya hogares, sus presencias ya no eran tan bien venidas…
Quise ponerme en sus pieles y la vida olía mal, si, puede sonar horrible, pero así sentí

Antigua

Recuerdos

Ya no se caen fotografías al suelo al abrir un álbum, porque ya no tenemos álbumes.
Ahora no fotografiamos un paisaje y lo colgamos en el salón.
No tenemos tiempo para pasar las hojas llenas de imágenes nuevas, porque lo nuevo es no poder tocar esa fotografía sin que se mueva o pase a la siguiente, el movimiento de dedo que te saca de ese estado de embriaguez en un pulso.
En mi cabeza no se me escapan las vacaciones, aún sé cuando y con quién fui, pero dentro de un tiempo no voy a recordar todo…
Quiero tener mi vida en papel, como l@s de antes.
Mañana, cuando tenga el tiempo de no trabajar, quiero sentarme y mirar cómo pasó mi vida, con quién compartí risas y lloros, como crecimos, que visitamos, a quienes amamos, quiero quedarme en los momentos que elija y pasar mis dedos por una mejilla de papel sin temer que mi tacto la haga desaparecer.
No sé si la tecnología nos hace pensar menos en lo de ayer, más bien creo que la usamos mal y nos escondemos en ese pensamiento.
Me gusta cuando voy a casa de un@ de mis ti@s y me sacan ese montón de fotografías, huelen a historia, en una sale alguien desconocido que es parte de ti, otras esa parte de ti cuando eras niña y posabas con un/a prim@ en la boda de vete tú a saber, pero se te olvidó que le querías mucho y ya apenas l@ ves,
De pronto aparece otra que te envía a una parte de la familia, de unos vecinos, de una fiesta patronal en la que se respira felicidad, aunque en sus atuendos se refleje una realidad que no se podía fotografíar…
Quiero seguir sabiendo quién soy y porque, el papel me da y me quita mucho más de lo que yo pensaba.10762218-viejo-álbum-de-fotos-aisladas-sobre-fondo-blanco

Mi infancia, mi trampa

Pantera feroz, Recuerdos

img_20150730_232014Recuerdo esa etapa de mi vida con alegría, crecí en una casa pequeña llena de gente, pues aparte de los que vivíamos en casa, cada día teníamos visitas.

Es curioso que a pesar de ser un piso interior lo recuerdo muy luminoso, solo la cocina daba a un patio exterior, la luz entraba por la salida al balcón, que era un gran ventanal, tal vez por eso mi percepción sea así.

Mi madre fue una mujer dura, fuerte, sensible y muy amorosa, le sigo queriendo…

Mi padre era un hombre recto, honesto y cariñoso, también le sigo queriendo.

Voy a escribir desde lo que yo viví y través de lo que me contaron, principalmente, mi madre.

Yo soy la pequeña de cuatro hermanos, muy deseada por mis padres, los gemelos fueron mas cómplices de mis travesuras que mi hermano el mayor, el era el que más me cuidaba, mi madre me contó que se quedaba horas y horas meciendo mi cuna.

Aprendí a caminar a los once meses, a hablar más o menos al mismo tiempo, un tiempo que me huele a rosquillas de anís y si cierro los ojos escucho a mi ama cantando, a Carlos (el mayor) tocando la guitarra, a Alberto y Josémari (los gemelos) discutiendo por los cómics y a mi aita arreglando zapatos.

La banda sonora de mi niñez fue variopinta, crecí escuchando casi de todo menos copla, rock&roll, punk, flamenco, boleros… ah!! y los cuentos, unos singles que me regalaban y no me cansaba de oír.

Tengo la sensación de que tuve un principio de vida feliz, estoy muy agradecida a quien contribuyó a construir la memoria de mi infancia, es un lugar donde vuelvo cuando necesito sentir esa felicidad y tranquilidad que dejé de tener a mis catorce años, donde me arañaron mi inocencia.

No voy a tocar ese episodio de mi vida de manera profunda, ni a dar muchos datos, no lo creo necesario, lo significativo del hecho de haber sido abusada es que nunca fui capaz de contárselo a nadie en muchos años. La sensación era de culpabilidad, de miedo, de soledad, había veces que el desamparo era tan grande, que solo me reconfortaba el pensar en el hecho como algo romántico, me inventaba que era mi novio y después lloraba mucho, a las noches rezaba y pedía perdón, me quedaba dormida volviendo a mi infancia, en posición fetal, así seguí durmiendo durante años.

Mis padres nunca supieron nada, tampoco me arrepiento de no habérselo dicho después, porque iba hacerles un daño innecesario.

Tengo claro que he perdonado a quien abusó de mi, lo hice por mi salud mental, no podía seguir alimentando un odio que hacía de mi una persona desconfiada y triste.

Tal vez un día esa persona lee este texto… Si lo estás leyendo quiero decirte que salí de la trampa, ya no te escondo, así he limpiado ese lugar que ocupaste, dándole visibilidad, la luz entró igual que entraba en mi casa, iluminó ese pedazo de existencia que olía mal y aclaró la culpa. Podría mirarte a la cara y decirte: ” Te perdono porque quiero, porque lo necesito, te perdono porque me quiero”

El tío Perico, el puñetero

Recuerdos

C360_2017-02-22-19-08-50-145Del sueño profundo, de un lejano tiempo
Se acerca a mi oído un tímido canturreo
Despierto y sonrío

Me invade un recuerdo
Sale de mi boca… ” el tío perico, el puñetero”

Memoria de familia, los juegos, mil besos
Me huele a bizcocho, a café recién hecho
Escucho a mis tias, a todo lo nuestro
Sale de mi boca…” El tío perico el puñetero

Solo es una canción
Mantenida en el tiempo
Es mi padre quien me regala el pasado en un soneto

Es mi abuela y su templanza
Son mis tíos con sus andanzas
Son sus vidas con la mía
Es cariño lo que siento

Me invade un recuerdo
Sale de mi boca…” el tío perico el puñetero”…