Coopera con lo inevitable

Lobo rosa

Hoy pienso que la distancia física anuncia la despedida de un cuerpo, siempre es doloroso cuándo aunque esperándola no se desea.
No importa donde lleve la distancia a ese cuerpo, no importa el espacio donde resida, ni los kilómetros que nos separen
Hay un momento donde la memoria cuida el recuerdo y mima la ausencia alimenta la idealización del mismo, para que el tránsito se haga de una forma menos dramática
la aceptación depende del tiempo que empleemos en atrevernos a seguir dando pasos…
La perspectiva puede cambiar si no nos atascamos y vemos la parte positiva, el lado más puro
Nosotros mismos también un dia nos fuimos, para volver a otros y volver a irnos
Nadie se va absolutamente, no hay nadie que no vuelva de una manera u otra a cada uno de nosotros.
Decir adios no resulta tan dificil cuándo se integra la pérdida como parte de un aprendizaje, que por supuesto resulta duro, lento y doloroso.

El amor no muere nunca.

Tan puros como la virgen

Lobo rosa

Un día como hoy se vestían de fiesta, cada cual estrenando algo, todos los años se reunían para disfrutar de una cena y un baile.

Se llevaban un trozo de tradición daba igual a que restaurante y soltaban sus vivas a la virgen.

Siempre volvían contando cuanto habían disfrutado, lo que se habían reído.

Mi madre contaba con mucho cariño, como todos esperaban el momento en el que tío Antonio ( el de Felicita) cantase “el vino amargo” y recordaba los chistes de tío Leandro, las fantasías de tío Macario, las anécdotas de tío Servando con tío Antonio y tío Leandro ( que tenían que ser buenos piezas de jóvenes).

Me decía lo que se reían tía Rosa, tía Toñi y ella, lo que bailaba la tía Toñi (de Macarito).

Hay muchas cosas que he olvidado, por eso escribo esto, y porque quiero hacer un pequeño homenaje a mi familia, tan grande, tan de verdad.

Forman parte de mi inevitablemente, pero asumo y sumo a mi origen, la emoción tan bonita que despierta en mi sentirme parte de ellos, me hace estar cerca de mis raíces.

Me siento orgullosa y por ellos grito: viva la Purísima!!

Pedí cerrando los ojos

Lobo rosa

Dime qué respiraste tranquilidad.
Dime qué dejaste descansar la vista en esos lugares, mientras tus pensamientos reposaban en una paz necesaria.
Cuéntame del silencio caliente enfrente del fuego.

¿Qué te contaron los riachuelos de lo que vieron las cimas de los montes?

Explícame qué sentiste al notar la violencia del viento.

Descríbeme el aroma fresco en la noche y si escuchaste caer el rocío sobre la tierra.

Déjame que haga mia tu emoción, la quiero intensa, que haga latir mi corazón fuerte, muy fuerte.

Voy a robarte el respirar hondo, que se me ventilen las entrañas que huelen a encierro.

Permíteme que grite hasta quedarme afónica, en unas cumbres que nunca pisaré y tú me mostraste.

Todos un día podemos disfrutar del placer del ciego, que pide con lujo de detalles, para disfrutar como si la felicidad ajena fuese nuestra.

Sanancias

Lobo rosa

Las cosas pasan de puntillas, rozando apenas la piel, parece no repercutir en nosotros, de ese roce, por mínimo que sea hay una reacción física y emocional, toda acción tiene repercusión
Ultimamente me paro mucho a pensar en buscar en el fondo para encontrar respuestas, me quedo en mi superficie mirándome, estudiándome, siempre duele más ver con claridad y desde una perspectiva amplia, que quedándose en una sola conclusión, estancándose en un pensamiento.
Valorar sin poner nota ( que dificil) examinarse con el convencimiento que un suspenso, tan solo es un dato que tener en cuenta
Cuándo dijeron “bien venido a la escuela de la vida” no se referían nada más y nada menos que a eso, todos somos maestros y alumnos simultaneamente, de cada situación ajena podemos sacar herramientas para ayudarnos a entendernos y comprender que cada cuál somos un espejo y que su reflejo puede parecerse a la situación de un desconocido y viceversa, que de pronto que te acerca a el con una reflexión y una pregunta ” eso me pasó a mi…¿que hice para resolverlo? mucha gente a esto le llama casualidad, no lo es, cuándo algo nos llama la atención o nos chirría de ésta forma, es porque tenemos que tenerlo en cuenta.
Lo sé, es agotador… análisis, búsqueda, comprensión, asimilación, integración y rectificación.
¿Y todo ésto para qué?
bueno, teniendo en cuenta que con la única persona que vamos a convivir realmente, hasta el último aliento, somos nosotros mismos. al menos que nos conozcamos bien…”

Puzzles

Lobo rosa

No sabemos porqué un día hay algo de una situación que no encajamos, aunque sea lógica, natural y cotidiana.
Sabemos que va a pasar, pero no valoramos lo que va a repercutir en nuestro presente y futuro. Por eso tenemos que colocar nuestra mente en esas situaciones, para que la razón a la par que la emoción vayan poniéndose en el lugar que corresponde.
Si no hacemos ésto, es como si la última pieza no encajase y por más vuelta que le damos, no termina de ajustarse al hueco que vemos.
El hueco que vemos, el hueco que sentimos, un vacío que no podemos mirar con perspectiva, porque de alguna manera no nos dejamos abandonar a la razón, al pensamiento natural y razonable.
Por eso tenemos que romper todo el puzzle, el rompecabezas de nuestra trayectoria, tenemos que rompernos y volver a ese principio donde el final no encaja.
Mirar desde lejos, ya desahogados cual fue el camino que andamos y si fue bonito, amable y largo, tenemos el deber de agradecer todo ese tiempo en el que fuimos felices, aceptar ese final como parte del trayecto y estar orgullosos de saber que no podía haberse mejorado y en muchos casos, tampoco alargado.
Otras personas encuentran en ese camino pasos que rectificar y también agradecer el haberlo visto a tiempo de enmendar errores.
Así, en todos los casos encuentras esa pieza que ya encaja, allí donde descansa tú ánimo.
Eso no quiere decir que dejes de echar de menos, pero si que razonas de otra forma el camino andado y el desenlace del mismo.

Trenalidades

Lobo rosa

Pasó horas en el trasporte público, antes me ponía los auriculares, escuchaba mi música preferida, hasta que un día una señora decidió que los cascos no le iban a estorbar para contarme su vida.

Violó mi oído con un “PERDONA” que se folló sin reparo una octava de Dickinson.

Me quité los cascos molesta, pero mi educación me impidió increparle, la miré a los ojos y empezó contándome que había dejado hechos garbanzos, que tenía un hijo muy bueno que estaba malo de la cabeza, un marido poco hablador…

No me dejó meter baza en ningún momento, se bajó en no recuerdo que parada despidiéndose así: “bueno chica, has sido muy amable y muy dulce, he pasado un rato muy agradable, gracias por todo”

La vi alejarse cojeando ligeramente, se giró para decirme adiós con la mano y le correspondí alzando la mía, fue el primer día que decidí soltar mi móvil, dejar la música para otros momentos, para mirar por las ventanas del tren y el bus, para ver a quien se sienta cerca, sonreírle, decirle buenos días/tardes…

Desde que tomé esa decisión he conocido muchas vidas, me he reído y llorado en diez minutos de conversación, he comprendido lo bueno que es compartir una experiencia con alguien desconocido.

Ya no lo cambio por nada.

Un café amargo

Lobo rosa, Pantera feroz

Diré adiós con la mano entre aplausos

Mi mano batida al viento le dirá adiós para siempre uniéndose a una ovación de respeto y admiración.

“Nos vemos en semana santa”

Esa fue nuestra última frase, nos despedimos sin dar importancia a esa mirada que cruzamos, como si todo fuese a ser así para siempre.

El café nunca me sabrá igual,  aunque ahora me arañe la rabia, prometo llevarle en mi con un recuerdo dulce.

Sí, hoy me mece la pena, pero le recordaré sonriendo.

No imagino el verano sin ti…

Desde mi corazón a tu alma, ahí nos llevaremos, allí nos tendremos siempre.

 

Navidad con regusto

Lobo rosa, Recuerdos

Me reconcilie contigo Navidad, pero ya no te quiero lo mismo, te cuido en mi recuerdo por lo que fuiste, mimaré en mi memoria los días donde todo brillaba, con la ilusión que se pone cuando se tiene intención de disfrutar y que disfruten con ello, te quiero, pero como quien quiere después de perdonar

Un día espero mirar tus luces sin que su destello me pellizque y comprenderé completamente que no puedo culparte de notar ésto, deseo volver a sentirte libre en mi…

Agradeceré  tu bien venida, porque sé que siempre me vas a esperar, Navidad!!

Dios@s de mis adentros

Lobo rosa, Pantera feroz

Tengo mi forma de entender quién es Dios.

Nada tiene que ver con la iglesia católica, ni con ninguna religión.

Parto de lo que nos enseñaron “Dios es el padre”… Me he peleado tanto con eso, con lo que conlleva entender lo que es y representa a un padre (es quien protege, salva, ayuda, apoya, comprende) y además nos enseñan que es todo poderoso!!

¿Que pasa entonces con ese padre que todo lo puede y que además está en todas partes?

La rabia se hacía más latente cuanto más violento era el camino de mis mayores, el mio propio… No creo en Dios!

Se cómo pasó, no voy a extenderme en la explicación, hoy no.

Tengo que decir que a partir de unas herramientas que me dió mi sicólogo cuando tenía diecisiete años, empezó un cambio de percepción, recordé cosas de cuando era niña, yo hablaba con ese padre que nos enseñaron, pero con la cercanía a alguien igual que yo pero mucho más adult@, el diálogo era de tú a tú y cada noche pasaba lo mismo, yo recuerdo que alguien me escuchaba muy atentamente, no recuerdo entonces ninguna respuesta.

A partir de aquellos días en el que descubrí esas conversaciones, hize uno de los mayores buceos en mí misma.

Lo que encontré, lo que entendí me sacudió muy fuerte, de pronto comprendí quién era ese padre, que lugar ocupaba en nuestra existencia,en la mía, porque era el padre o el origen, de que manera podía ayudarme, cual era su súper poder.

Solo puedo explicar lo que sentí y así lo voy hacer. (lo partiré en tres, aún habiendo más particiones)

Soy mi cuerpo físico, mental y emocional.

Mis padres son padres de todos ellos, ninguna duda.

Pero ahí, donde el cuerpo físico no está, en las emociones, esas que cuando estamos vivos se conectan con el cuerpo mental y lo sentimos en la carne… Ahí es donde yo reconozco otro padre/madre.

Quién no es responsable de lo que me pasa fuera, quien siempre va a tratar que entienda que el/a va ayudarme desde otro punto que nada tiene que ver con mi cuerpo, me ayudará a tener la calma para afrontar situaciones.

Le visualizo como alguien que empatiza con lo que siento y tal vez ceer en ello, saber que está entendiendo el dolor, la furia, el miedo, me hace calmarme, mirar con distancia y escucharme como si lo dijesemos junt@s “siempre hay una salida”

En la soledad del ser ahora me siento acompañada y entiendo que esa compañía no es lo que me pintaban, si no aquella que me cuida en mis emociones, la que me calma para que mi mente se prepare para razonar, sin precipitarse y mi cuerpo pueda asumir lo que tenga que ser, sin culpar a nadie, pues la culpa nos hace presos y nos ata muy fuerte para que no sepamos resolver.

Ahora sí creo en Dios o Diosa, pero a mí manera, como yo le he descubierto en mi.

Madre/padre de todo lo que siento, mí calma, mí sosiego, mí aprendizaje.

A mis Dios@s de mis adentros que me ayudan a resolverme de dentro hacia afuera.