Sanancias

Lobo rosa

Las cosas pasan de puntillas, rozando apenas la piel, parece no repercutir en nosotros, de ese roce, por mínimo que sea hay una reacción física y emocional, toda acción tiene repercusión
Ultimamente me paro mucho a pensar en buscar en el fondo para encontrar respuestas, me quedo en mi superficie mirándome, estudiándome, siempre duele más ver con claridad y desde una perspectiva amplia, que quedándose en una sola conclusión, estancándose en un pensamiento.
Valorar sin poner nota ( que dificil) examinarse con el convencimiento que un suspenso, tan solo es un dato que tener en cuenta
Cuándo dijeron “bien venido a la escuela de la vida” no se referían nada más y nada menos que a eso, todos somos maestros y alumnos simultaneamente, de cada situación ajena podemos sacar herramientas para ayudarnos a entendernos y comprender que cada cuál somos un espejo y que su reflejo puede parecerse a la situación de un desconocido y viceversa, que de pronto que te acerca a el con una reflexión y una pregunta ” eso me pasó a mi…¿que hice para resolverlo? mucha gente a esto le llama casualidad, no lo es, cuándo algo nos llama la atención o nos chirría de ésta forma, es porque tenemos que tenerlo en cuenta.
Lo sé, es agotador… análisis, búsqueda, comprensión, asimilación, integración y rectificación.
¿Y todo ésto para qué?
bueno, teniendo en cuenta que con la única persona que vamos a convivir realmente, hasta el último aliento, somos nosotros mismos. al menos que nos conozcamos bien…”

No hay prisa

Pantera feroz, Recuerdos

Donde el tiempo escoge a su antojo la rapidez y la lentitud
nosotros deberíamos elegir la calma para tomarnos los minutos y ponerles un ritmo
no para sentirlos más intensamente, ni para dejarnos llevar por la prisa, si no tan solo para vivirlos y sentir que se están viviendo…
porque cúando pasa el tiempo, todos esos minutos vividos, son recuerdos…
si nos hemos quedado mucho tiempo en un momento de dolor, el recuerdo se convierte en tortura
si los hemos querido vivir muy intensamente, pasan a ser idílicos
Nada es tan bueno, ni es tan malo
Yo me quedo con los minutos vividos de toda mi vida, donde me he precipitado o me he quedado sufriendo demasiado rato…
He experimentado el cambio en el aprendizaje (y lo que me queda…) de que todo pasa por algo y sirve para mucho
El tiempo no es oro, es vida…
pero también hay otra vida y otro tiempo….

Nanas para mí cabeza

Sin categoría


Voy a cuidar la mente, porque es mi vehículo para llegar hasta mi energía, allá donde me encuentro hallo una intimidad, en la que los pensamientos toman la dimensión necesaria para que la comprensión sea total y la integración de su significado se produzca de forma equilibrada entre mis cuerpos mental, emocional y físico.
En el estado de introspección, los resultados parecen no importar, pues en el error está el acierto, es el camino de tropiezos el que me sirve de guía, en ese momento, que soy consciente de lo que soy, me emociono al sentir la grandeza de saber que no pasa nada, aún creyendo que está pasando algo terrible, mi alma me muestra que todo es necesario, pero que nada es determinante, que lo importante es tan solo aprender, reconocer y aceptar.
He llorado de forma física mientras sonreía en mi letargo, he asimilado y asumido que en esta vida seré tan imperfecta como necesite, abriré mis ojos hacía afuera, hacia mi y hacia dentro de mi, tenderé mi mano teniéndome en cuenta.
Me quiero, me respeto, me comprendo, me cuido y me permito.

Bien venido el invierno

Pantera feroz

Se acerca.

Noto la temperatura de otra manera, casi más intensamente, hay una sinergia entre lo que siento y el frio.

De repente me hace tiritar, me obliga a cubrirme, sólo es un síntoma, me tengo que acostumbrar que ahora será así, nada es diferente salvo que uno sé transforma, todo permanece en su lugar, los demás hacemos una metamorfosis mental y física.

No me resisto a ello, me da frío, si, pero me entrego a esta alternancia, pues no es ni más ni menos que una reorganización.

Puzzles

Lobo rosa

No sabemos porqué un día hay algo de una situación que no encajamos, aunque sea lógica, natural y cotidiana.
Sabemos que va a pasar, pero no valoramos lo que va a repercutir en nuestro presente y futuro. Por eso tenemos que colocar nuestra mente en esas situaciones, para que la razón a la par que la emoción vayan poniéndose en el lugar que corresponde.
Si no hacemos ésto, es como si la última pieza no encajase y por más vuelta que le damos, no termina de ajustarse al hueco que vemos.
El hueco que vemos, el hueco que sentimos, un vacío que no podemos mirar con perspectiva, porque de alguna manera no nos dejamos abandonar a la razón, al pensamiento natural y razonable.
Por eso tenemos que romper todo el puzzle, el rompecabezas de nuestra trayectoria, tenemos que rompernos y volver a ese principio donde el final no encaja.
Mirar desde lejos, ya desahogados cual fue el camino que andamos y si fue bonito, amable y largo, tenemos el deber de agradecer todo ese tiempo en el que fuimos felices, aceptar ese final como parte del trayecto y estar orgullosos de saber que no podía haberse mejorado y en muchos casos, tampoco alargado.
Otras personas encuentran en ese camino pasos que rectificar y también agradecer el haberlo visto a tiempo de enmendar errores.
Así, en todos los casos encuentras esa pieza que ya encaja, allí donde descansa tú ánimo.
Eso no quiere decir que dejes de echar de menos, pero si que razonas de otra forma el camino andado y el desenlace del mismo.

Sin más quería decirte…

Pantera feroz

Una palabra puede serlo todo…

Tu palabra dentro de una frase me llevó a imaginar un mundo perfecto, esa misma en otro texto, con diferente tono, enterró las ilusiones construidas.

Jugué a las letras desordenadas para formar una palabra que le diese una tregua a mi mente cansada… y me salió “pandero”

Reí al recordar su significado, si, así me sentí como un pandero, usado por alguien que al golpearlo sentía placer al escuchar mis lamentos.

Recurro al dolor sentido para reconocer que las palabras no dañan, si no que hiere la intención que se ponen en ellas y el contexto en el que las coloquen.

Cabalgando

Pantera feroz

Cuánto me mintieron los poemas de amor, las frases románticas tejían un sueño que nunca se realizaba.

Me perdía en versos escritos para mí, me brillaron los ojos si, no menos que cuando estuvo tan dentro de mi boca, la arcada sonaba menos romántica de lo imaginado, pero me gustó más.

La dulzura se resbalaba entre mis muslos, un dulce diferente a lo sospechado pero igual de deleitable.

No se rompió mi corazón, se hizo elástico y flexible como mis abductores, hubo una distensión en mi cerebro para poder dejar de dar importancia a lo infantil, el equilibrio entre lo soñado y lo vivido estaba en el placer que ambos me habían proporcionado.

Disfrutar en libertad de los caprichos carnales, atragantarme con la pasión,  la fuerza.

Que suene, que se oiga, que huela a vida.

Trenalidades

Lobo rosa

Pasó horas en el trasporte público, antes me ponía los auriculares, escuchaba mi música preferida, hasta que un día una señora decidió que los cascos no le iban a estorbar para contarme su vida.

Violó mi oído con un “PERDONA” que se folló sin reparo una octava de Dickinson.

Me quité los cascos molesta, pero mi educación me impidió increparle, la miré a los ojos y empezó contándome que había dejado hechos garbanzos, que tenía un hijo muy bueno que estaba malo de la cabeza, un marido poco hablador…

No me dejó meter baza en ningún momento, se bajó en no recuerdo que parada despidiéndose así: “bueno chica, has sido muy amable y muy dulce, he pasado un rato muy agradable, gracias por todo”

La vi alejarse cojeando ligeramente, se giró para decirme adiós con la mano y le correspondí alzando la mía, fue el primer día que decidí soltar mi móvil, dejar la música para otros momentos, para mirar por las ventanas del tren y el bus, para ver a quien se sienta cerca, sonreírle, decirle buenos días/tardes…

Desde que tomé esa decisión he conocido muchas vidas, me he reído y llorado en diez minutos de conversación, he comprendido lo bueno que es compartir una experiencia con alguien desconocido.

Ya no lo cambio por nada.