Dentro y fuera

Conversaciones condimentadas, Lobo rosa, Pantera feroz

Cierro los ojos, respiro, primero un poco acelerada.

El ritmo de mi respirar se va ralentizando, dejo libre mi mente para que viaje sin control por cualquier pensamiento, mientras me centro en el aire que entra y sale de mi, el pulso se vuelve lento, los pensamientos van más pausados, mis ojos cerrados empiezan a ver hacia dentro, la mirada se expande tanto, que el afuera y el interior son solo un espacio único, tan grande, que lo asumo universal.

Conecto con lo que no conozco desconociendo el origen, sin embargo es también el mío, dónde todo empieza, lo recibo como la totalidad de la existencia, no me siento única, me reconozco integrada en muchas como yo.

Ahí donde el todo y la nada es la misma cosa, donde la importancia del sentir es la consecuencia del existir, siento la ingravidez, la incorporiedad de la existencia.

Comprendo que la vida es solo un paseo, nada es tan importante como lo que no se ve, ahí es donde reviso y  aligero mi mochila, porque he entendido el camino.

Ando aceptando que dentro de mi hay algo más grande de lo que pudiese imaginar.

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