Mi madre entre muchas cosas que me dijo una, fue: «muriendo y aprendiendo» yo prefiero pensar que después de un tiempo, uno aprende a distinguirlo todo.
Se aprende que el amor es lo más importante, incluso más que la salud, me lo mostró la vida .
El tiempo me puso delante mis errores y los repetí hasta que me di cuenta, otros los sigo repitiendo hasta que identifique el origen.
Aprendi en mis presentes que los pasados son mis mapas y los futuros tienen su forma de partirse por la mitad, por eso aprendí a colaborar con lo inevitable.
Con el tiempo aprendí a sembrar en mi amor propio y no esperar a que nadie me regale flores, así se aprende que realmente lo que valemos, que somos realmente fuertes, que valgo mucho más de lo que pensaba, se aprende y aprende … así cada día.
Se aprende a apreciar la soledad, para que no cualquiera sea la compañía intermitente. Ante un recién llegado, me elijo a mi, porque yo sé cómo amarme.
Con el tiempo se aprende que el verdadero amor aporta, importa, cuida, escucha, reflexiona, comparte, conversa, ilusiona, es cómplice, ama…
El tiempo no espera, el tiempo forma parte de mis herramientas, con el hago, con el me empleo a fondo, en el también reposo y tomo aire.
El tiempo es mi aliado.

