Agradezco haberme sentido incómoda, por que fue el impulso que me ayudó a ponerme en marcha una y mil veces.
Doy las gracias al llanto que hizo de canal, para limpiar momentos malos, también para revivir los buenos con calma y emociones bonitas.
Agradezco que mi cuerpo se rompiera para parar, así supe que si yo no lo hago, algo pasa para que me dé el tiempo que necesito y piense porque y hacia donde me lleva esa quietud.
Doy gracias a mis malas decisiones, es ahí donde lo tuve más claro.
Agradezco soñar, pues me conecta con otra realidad y me sirve en mi día a día.
Las piedras que me encontré en el camino, ahora entiendo que eran necesarias.
