Mis otoños

Lobo rosa, Pantera feroz

Bien venidos los vientos que alborotan las emociones, su fuerza nos obliga a cerrar los ojos para mirarnos de una forma más abierta por dentro

sin dejar de sentir en la piel su caricia violenta…

Un zarandeo externo, para acunar nuestras entrañas.

En el gris del cielo otros ven oscuridad, donde se puede ver claramente el movimiento, los claroscuros que pueden representar la vida

Los matices, lo bueno y malo, todo aparentemente mezclado desordenadamente.

Las nubes siguen su curso, como la vida de cada uno, deprisa, pero dejándose notar y ver, para quien se atreva a mirar el cielo.

Valientes quienes toman sus armas y las convierten en herramientas, osados los que con un pensamiento ponen en marcha el mecanismo de su poder y ayudan a construir por fuera, lo que sienten dentro…

Bien venido el otoño, donde se cae lo viejo al suelo, para que lo miremos con detenimiento, todo tiene su tiempo para volver a florecer, nos lo dice la vida, tiene que pasar el invierno, para que vuelva a nacer lo que ya conocemos, mientras tanto, se queda allí para que veamos  qué ha caído… y si queremos rectifiquemos.

Reconociendo que tampoco tiene que importar tanto lo que ya no es, porque en primavera vuelve a florecer lo que antes era.

Los regalos de la luna

Lobo rosa

La luna apareció temprano, casi me había acostumbrado a la penumbra
Pero ella iluminó la calle para dar mayor intensidad a las sombras.

Era una noche de arte extraño, de formas difusas adornando paredes hasta entonces vacías.
A mi me acompañaban el alcohol y el humo…

Me quedé quieta, la bombilla de la farola estaba rota, dejaba que la luz natural de la noche pintase de magia ese momento.
Pensé: » Tu me sonreíste hace muy poco tiempo, pero concebí una sonrisa distinta»

Ahí perdí mi fuerza…

Medí la distancia de la luna a mi cara, era la misma sensación a veces contigo
tan cerca y tan distante…

Ella llena y yo llenándome de frío!!

De cuando caí

Pantera feroz

Nací del vientre más cálido, crecí sospechando que todos eran distintos, a pesar de que mi educación fuese igual que la de mis hermanos, mi forma de razonar era tan diferente…
Fui conociéndome durante estos años, pero me reconocía antigua en cada paso que daba, pues me adelantaba a ver como mí cuerpo solo era el envase de mi misma
acepté lo que me iba ocurriendo en un yo físico, mental y emocional, encontré el equilibrio entre ellos, mis herramientas fueron siempre un buceo interno, un diálogo conmigo para poder comprenderme y aprender a comprender al mundo.
La vida pasaba y en ella ocurrían acontecimientos que por duros que pareciesen, yo sabía resolver, aprendía con cada obstáculo, me servía para crecer. En el momento que empecé a perder ya desde niña a personas importantes, entendí que esos dolores y la gestión de ellos, para mi iban a ser peldaños de subida, también supe que tenía que diferenciar que  lo que les pasara a otros, por más que quisiera hacerlo mío, no me pasaba a mi y que tenía que aprender a tener claro, lo que era el dolor, los sucesos propios de lo que era el dolor que sintiese por sucesos de otra persona, por mucho amor que me uniese.

Y después de estos apuntes, empieza un cuento:
…Erase una vez una mujer que tenía el don de sonreírse y sonreír, siempre le acompañó un calor que reconfortaba a quien se ponía en sus manos, su corazón era noble, sus sentimientos puros y su mirada limpia, encontró su lugar en una tierra a veces hostil, pero de increíble belleza, caminaba sobre ella firme, pero con cuidado para no pesarle demasiado, se fijaba en la armonía de los elementos, el mar fue lo que más le impactó, se le metió dentro el olor a sal y ahora forma parte de ella, como si fuese una sirena en tierra.
Un día cualquiera vio a esa persona, que de forma inexplicable reconoce sin haberle visto antes, la conversación entre ellos fluye como el agua de un arroyo, que sin saber como ni porque en su camino revuelve los cantos rodados del fondo, formando burbujas en ambas orillas.
Hubo más encuentros, cada vez se acercaban más las palabras a ese lugar que yo conocía tan bien, el alma…
Pasaron los días, momentos que robaban a sus vidas, donde compartían el sueño de una vida en común, el tan carnal y ella tan emocional…Hacían una extraña combinación que parecía mágica.
En el tiempo el ocupaba más espacio, se metía en la mente de ella, estudiaba, hacía estrategias, mientras la sirena de tierra miraba a otro lado, queriendo no ver.
Cada palabra estaba siendo medida, cada movimiento estaba siendo calculado, cada emoción valorada, estaba siendo sometida a un examen y era consciente de ello, hubo tres evaluaciones que no aprobó, en la revisión de ellos ella se esforzaba por ver sus errores, pero le costaba entenderlos tan graves, tan importantes como para perder el curso, así fueron tres exámenes, que le hacía el que se decía el amor de su vida.
Hubo un examen determinante, mientras ella acariciaba el cuerpo de su amado, entendía que convivía con un ser atormentado, acomplejado, violento, que cuando abrazaba sentía a su monstruo como se calmaba y entonces ella volvía a sentir que el era su casa…
Cada día callaba más, cada palabra no dicha, estrechaba su débil garganta y se ahogaba en ese mar que hizo suyo. Una noche sin luna la bestia se apoderó del hombre, castigó con su lenguaje a la persona que amaba y en cada palabra ella iba sumergiéndose en si misma, cada vez le oía más lejos y dejó de oírle para escucharse a si misma, por dentro era una marejada, las olas golpeaban con fuerza, hubo un maremoto, un tifón …se sintió en la orilla de si misma, dañada, dolorida, no era capaz de levantarse, pues sus extremidades no respondían, quedó quieta en su playa, en silencio hasta que tuvo hilo de voz y les dijo a los pájaros que avisaran a sus fuerzas, que les contaran que no se olvidó de ellas, pero necesitaba sentirlas cerca para poder recordar como usarlas, vinieron todas, sus formas fueron varias, recuerdos, familia, pero las que mayor aporte y empuje le dieron fueron las mujeres de su vida, que le sirvieron de almohadas, de palanca y de muletas.
Hoy revisa los desperfectos dentro de ella, son grandes, este es un escalón muy grande que le hará ascen der más alto.
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Los nombres fantasmas

Lobo rosa

Sin que nadie se entere, estréchame en los sueños…

acaríciame el alma… y me delataré con mi mirada…

quiero ser dueña de esos luceros…

Lo placentero del sentirte…

y lo adecuado del mirarte…

 quiero ser la niña  aquella… que sin preocupaciones firmaba en un cielo infinito …

donde tú eras el rey de las estrellas…

yo solamente … una seguidora de la luna, que se eclipsaba ante una mirada inventada …

los dos culminábamos universos …

hablábamos en versos y nos fundíamos en el poder del amor…

mis besos ardían en tus labios…

tus manos moldeaban mi cuerpo, mientras yo pronunciaba con tenue voz tu nombre…

te llamabas …. ya no recuerdo tu nombre… pero recuerdo la sonrisa de cuando me lo dijiste en el sueño.

Te quise siempre y te querré para siempre aunque sea solo cosa mía.IMG_20141130_131111

 

Viejencias

Pantera feroz, Recuerdos

espejovenEn esta semana he vivido momentos que me han llevado a reflexionar sobre la vejez.
Calleron en mis ojos lecturas que escribí hace tiempo, he tenido conversaciones al respecto que han revuelto una realidad que no he experimentado en mi, me puse en sus pellejos y he sentido la frustración de una anciana, que en compañía se sentía sola y otr@s como ella tenían un mismo sentir, sus cuerpos estaban en un lugar donde ya les era hostil, la calle ya no era ocio si no obligación, sus casas no eran ya hogares, sus presencias ya no eran tan bien venidas…
Quise ponerme en sus pieles y la vida olía mal, si, puede sonar horrible, pero así sentí