Pienso que la fuerza femenina reside en la belleza interna, esa que no se ve bonita, pero tenemos que sentir como adecuada, porque su origen es la fuente del auto cuidado. A veces descuidamos mucho esa fuerza y tenemos un diálogo con nosotras mismas bastante dañino.
Tenemos que lograr mirar hacia dentro y ver esa mujer que nos habita, dulce, reflexiva, valiente, hermosa y grande.
Cuando la vemos/sentimos nuestra y parte de nuestro ser, nos reconocemos poderosas.
Esa es nuestra fuerza femenina, la que nos sostiene por dentro y cuando nos dejamos caer nos abraza, nos abrazamos desde dentro, miramos el fondo de nosotras y entendemos que todo se renueva desde el fondo, igual que lo hace la tierra.
Esa sensación en el estómago, apenas un mareo dentro de la cabeza, ganas de vomitar …
Todo ésto por poner un pie en lo prohibido, no avanzo porque me perdería y entraría a la perdición dando tumbos y vomitada, no, así no quiero ir a ninguna parte.
Me gusta pensar que no salto al vacío, no es inseguridad, es madurez, dejar y comenzar es parte del camino, del avance y crecimiento.
Aunque no tenga un destino definido, quiero marcharme sin prisa, sin la emoción que se tiene al huir, prefiero que el palpitar me rompa el pecho cuando esté donde quiero estar, aunque aún no sepa dónde, a que me lo parta al salir de donde me encuentro.
Así que el pecado me guiña un ojo y yo le levanto una ceja, iré, pero con paso firme y oliendo como la reina de mi vida que soy.
Dibuja líneas rojas que bordean, arropan los palpitares.
Sinuosos hilos colorados tejen un océano de emociones, unas compartidas, otras pespunteadas en la soledad de las ausencias tan masticadas.
Llega el día de los enamorados con un corazón de chocolate.
Un dulce que también envuelve mi latir, con el carmesí que colorea el futuro.
San Valentín, ese día la silueta de la vida se desdibujada, mientras el mundo celebraba el amor, yo despedía con todo mi amor a un amor que me acompañó siempre.
Siempre… Hoy también es siempre.
Sólo fue ese día, donde lloré y agradecí tantos significados.
Ahora no hay dolor, hay paz y aprendizaje.
Tejen mi centro miles de hebras coloradas, que perfilan mi pasado y mi presente.
En los dos segundos que separan la cordura del descontrol supe de las sombras en dos segundos mira al suelo, no levantes los ojos no disfraces la mirada… solo han sido dos segundos
En los dos segundos que separan la cordura del descontrol supe de las sombras en dos segundos mira al suelo, no levantes los ojos no disfraces la mirada… solo han sido dos segundos
Está esa esquina donde dobla la calle cruza y lárgate mira al suelo,no gires la cabeza solo han sido dos segundos
Corres tan rápido como sabes y cuando te das cuenta
Tomas aire, miras atrás no le ves, solo fueron dos segundos tan solo dos y me encuentro acelerada respirado su olor
me arrancaría la pérdida, si no recordase que las semanas se llenaban de jueves destrozaría el futuro, si no le sintiese tan parte del mío mordería el recuerdo, si con cada dentellada no sintiese su sangre tan dulce si no entendiese su locura como parte de mi cordura… y mi cordura nuestro salvavidas
Dos segundos son poco tiempo para determinar un camino mira la aquella calle, vuelve desanda y no gires la cabeza
Hay tiempo de joderlo del todo pero que no sea en dos segundos
Vive mirando de frente, poco te separa de la felicidad está a la vuelta de la esquina,de donde saliste corriendo todos los jueves de la vida están esperando ¿no los ves? no puedes tragar un adios
Me arranco la pérdida, porque te recuerdo en cada parpadeo. Reconstruyo despacio lo que nunca tuvo que ser destruido Aceptaré el recuerdo como parte de un camino, mientras beso el futuro. Entenderé que el equilibrio trata de que ambos … no nos perdamos en dos segundos.
Tú risa ya no fue nada, se desdibujaba en mis sentidos.
Llámalo disimulo, conveniencia, desamor
Los pequeños detalles rompieron eso invisible que podía haber sido especial.
¿Se repara lo dañado con amor?
¿Qué amor?
Tú risa me parece disfrazada, cada vez me va a importar menos, porque soy experta en sacar de mi lo que sobra.
Pero todavía no, aún tengo mucho que ganar y mientras gano te pierdo en mí, el dolor se irá convirtiendo en indiferencia y el carnaval será más liviano.
Tú sonrisa será la mueca del payaso, esa que no veré porque me iré sin mirar atrás.
Hoy pienso que la distancia física anuncia la despedida de un cuerpo, siempre es doloroso cuándo aunque esperándola no se desea. No importa donde lleve la distancia a ese cuerpo, no importa el espacio donde resida, ni los kilómetros que nos separen Hay un momento donde la memoria cuida el recuerdo y mima la ausencia alimenta la idealización del mismo, para que el tránsito se haga de una forma menos dramática la aceptación depende del tiempo que empleemos en atrevernos a seguir dando pasos… La perspectiva puede cambiar si no nos atascamos y vemos la parte positiva, el lado más puro Nosotros mismos también un dia nos fuimos, para volver a otros y volver a irnos Nadie se va absolutamente, no hay nadie que no vuelva de una manera u otra a cada uno de nosotros. Decir adios no resulta tan dificil cuándo se integra la pérdida como parte de un aprendizaje, que por supuesto resulta duro, lento y doloroso.
Te veo todos los días, me gusta mirarte… Acaba de caerte un rayo, tal vez hayas temblado como cuando nos pellizca el miedo. El cielo avisa de agua y como parte de la tierra, admites la adversidad, tomaras lo que te aporte, dejarás pasar el tiempo, todo el tiempo, para seguir siendo quién eres, con las modificaciones que tengan que ocurrir, igual de perfecto, igual que siempre te vi, Txindoki.
Dime qué respiraste tranquilidad. Dime qué dejaste descansar la vista en esos lugares, mientras tus pensamientos reposaban en una paz necesaria. Cuéntame del silencio caliente enfrente del fuego.
¿Qué te contaron los riachuelos de lo que vieron las cimas de los montes?
Explícame qué sentiste al notar la violencia del viento.
Descríbeme el aroma fresco en la noche y si escuchaste caer el rocío sobre la tierra.
Déjame que haga mia tu emoción, la quiero intensa, que haga latir mi corazón fuerte, muy fuerte.
Voy a robarte el respirar hondo, que se me ventilen las entrañas que huelen a encierro.
Permíteme que grite hasta quedarme afónica, en unas cumbres que nunca pisaré y tú me mostraste.
Todos un día podemos disfrutar del placer del ciego, que pide con lujo de detalles, para disfrutar como si la felicidad ajena fuese nuestra.
Las cosas pasan de puntillas, rozando apenas la piel, parece no repercutir en nosotros, de ese roce, por mínimo que sea hay una reacción física y emocional, toda acción tiene repercusión Ultimamente me paro mucho a pensar en buscar en el fondo para encontrar respuestas, me quedo en mi superficie mirándome, estudiándome, siempre duele más ver con claridad y desde una perspectiva amplia, que quedándose en una sola conclusión, estancándose en un pensamiento. Valorar sin poner nota ( que dificil) examinarse con el convencimiento que un suspenso, tan solo es un dato que tener en cuenta Cuándo dijeron «bien venido a la escuela de la vida» no se referían nada más y nada menos que a eso, todos somos maestros y alumnos simultaneamente, de cada situación ajena podemos sacar herramientas para ayudarnos a entendernos y comprender que cada cuál somos un espejo y que su reflejo puede parecerse a la situación de un desconocido y viceversa, que de pronto que te acerca a el con una reflexión y una pregunta » eso me pasó a mi…¿que hice para resolverlo? mucha gente a esto le llama casualidad, no lo es, cuándo algo nos llama la atención o nos chirría de ésta forma, es porque tenemos que tenerlo en cuenta. Lo sé, es agotador… análisis, búsqueda, comprensión, asimilación, integración y rectificación. ¿Y todo ésto para qué? bueno, teniendo en cuenta que con la única persona que vamos a convivir realmente, hasta el último aliento, somos nosotros mismos. al menos que nos conozcamos bien…»